About Me

jueves, 19 de agosto de 2010

Vacaciones: sol, playa, piscina, amigos, novio[s] de verano... ¡una maravilla! Parece que nada puede ir mal. Pero sí que puede. Cuando llegas a una isla más pequeña que una rotonda y te encuentras con un apartamento a cuya cortina de plástico transparente y, ¡voilá! Tienes el motel de la película de Psicósis. ¿Y que te falta el recepcionista siniestro o los ruidos de violines psicóticos? ¡No pasa nada! Tienes como vecinos a los autóctonos de la zona (y como compañía, tu triste amigo invisible que habías abandonado hacía ya años). 'Acho' y hablar con la boca llena de comida es la música ambiente que sonará durante la semana. ¡Bienvenido sea usted a La Gomera (o bienvenidos a 'Gomeraland')*!

Pero luego compensa arrastrarte por la calle ardiente (que no es que se pueda freír un huevo ahí, es que el que se fríe eres tú), con tus piernas blancas reflectantes al aire, hasta un bar que lleva tu nombre y, ahí, encontrarte a tres especímenes rubios de ojos claros y tez pálida. ¡Benditos sean los anglosajones! ¿Y lo mejor? Descubres que viven (más bien malviven) donde tú. ¿Lo peor? ¿El idioma, quizás? Qué va, para algo te ha servido babear detrás de chicos como ellos un mes completo. No, lo peor es que no duermen en tu cama, contigo. (;

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