About Me

lunes, 30 de mayo de 2011


Había un ambiente de fiesta, como no, un sábado por la noche, discotecas, bares, restaurantes, todo está activo, y más en Nueva York. Seis amigas entraban en una discoteca. Estaba situada en un callejón, que en comparación con las luces de neón de los locales, era oscuro y tenebroso. Unas escaleras daban a la entrada principal con unos seguritas típicos de fiesta privada que esperaban en la puerta.
- Invitaciones, por favor - parecían operadoras de Telefónica, con ese tono de robot contratada para decir lo mismo toda la noche.
Una vez dentro, todo era distinto. Música a todo volumen, gente bailando, alcohol, sexo, famosos. Era una fiesta privada, organizada después de un concierto de McFly.
Las seis estaban en la barra, cuando cinco apuestos muchachos se acercaban para conceder uno, dos bailes y tal vez algo más, a cinco de las seis chicas. Una de ellas, una jovencita tímida, ojos verdes y de tez blanca se quedó en la barra esperando a que alguien se acercara. Esperó minutos y minutos con una sonrisa de oreja a oreja, y con una cierta desesperación, como si esperara a alguien.Cuando ya se rindió, divisó a un chico alto, rubio y muy apuesto. Se quedó mirándolo embobada, hasta que se dio cuenta de que él empezaba a mirarla. Poco a poco el apuesto empezó a avanzar hacia ella. Ella deseaba con toda su alma que sus rizos perfectos, que se había hecho para la celebración, hubiesen durado. Mientras se acercaba pudo observar cada detalle; tenía una preciosa cara, con unos preciosos labios, ojos verdes azulados que derretían con una sola mirada, su pelo rubio y su fleco a un lado tenían el mismo trabajo que su mirada. Sin darse cuenta, él ya estaba delante de ella, allí plantado. La muchacha repentinamente bajó la mirada, pero él le cogió la barbilla dulcemente hasta que sus miradas se encontraron. Él pasó sus dedos de guitarrista por sus labios, el contorno de su cara... hasta el punto que hizo que la chica volviese a bajar la cabeza, y volvió a levantársela con más dulzura aún, y esta vez se fueron acercando más y más hasta que sus labios se encontraron y ella pudo saborearlo como nunca lo hubiese hecho. Eran dulces y carnosos, los labios propios de un ángel. Ella no pudo evitarlo, y puso sus manos en su cabello, ahora sedoso y resplandeciente. Él hizo lo mismo y fue metiendo cada dedo en cada rizo.
Parecía que eran los únicos que había en el habitáculo, un lugar mágico.
Se separaron lentamente, aunque ninguno lo deseara, pero necesitaban observarse para poder seguir, porque los besos eran tan intensos, que se olvidaban de todo.
abandonaron el local, todavía abrazándose y empezaron a besarse en el callejón. La fuerza e intensidad de sus besos fue tanta, que pareció que consiguieron encender las luces del callejón.
- Tú... - susurró ella.

2 comentarios:

gaby dijo...

1º-wuuuuuuuuuuaaaaaaaaaaaaaaaooooooooooooooooooo o////o ^.^ Lindo, me gusta, maaaaaaaaaaaaas.

jejejejejeje

2-prime en coment?? jejejejej :DD xaxi.

un par de lacasittos dijo...

Vaaaya cuánta pasión en el aire no?=P