About Me

domingo, 11 de diciembre de 2011

- ¿Qué haces?
+ Escribir y eso.
- ¿Y eso qué es?
+ Te lo diré cuando lo descubra.
- Pues hazme un mapa luego.








Me gustan estas conversaciones con mi padre.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Cerebro

- Pues para mí el amor es una reacción química que dura dos meses.
Pero qué mentirosa eres. 
Catorce años y demasiados días para contarlos. Desde que lo viste en aquel patio. ¿O fue en el comedor, cuando tenía el babi lleno de comida? ¿O fue cuando ambos jugaban en la casita? ¿O fue cuando te eligió para jugar al fútbol con él? ¿O fue cuando intercambiaban tazos? Fue en algún momento, pero no recuerdas cuando. Qué mala memoria. En cuanto aquella figurita de pelo rubio se cruzó en tu camino caíste. Qué inocente parecía en ese entonces, ¿verdad? Caíste como una tonta. Como todas a las que no te querías parecer. Compartiste partidos, magdalenas, risas, muchos abrazos que ahora echas de menos. Y alguna foto. Ninguna decente, claro está, ¿si no qué tienen de divertido?
¿Por qué tuviste que caer? Todos sabemos que eres torpe, pero podrías haberte ahorrado el tropiezo. El camino era liso, sin ninguna piedra, por pequeña que fuera.Me había cerciorado de ello. Parece que el destino quería castigarte. Y aún parece desearlo. Algo habrás hecho mal, ¿no? ¿En tu otra vida, quizás? Enamorarte de alguien es el peor castigo que te pueden poner. Alguien no correspondido, claro está.
Pero lo supiste llevar. Ni bien ni mal. Lo supiste llevar y ya está. Al menos durante los trece primeros años. ¿Qué te pasó después, eh? ¿Te debilitaste? Ibas muy bien. Trece años son muchos años. ¿Qué más te daban otros trece? ¿Otros veinte? Toda la vida habría bastado también. Pero no. Eres tan torpe como débil. Eres insignificante ahora mismo. ¿Tú también lo piensas, verdad? Que sí, que nos conocemos. Es en las pocas cosas en las que estamos de acuerdo.
¿Y ahora qué harás? ¿Eh? ¿Cuánto hace que no habláis? ¿Días? No, muy poco tiempo para que estés así. ¿Semanas? ¿Meses? ¿Un año? Acerté. Si es que se me dan bien las adivinanzas. Al menos la culpa no recae sobre ti. Al menos no el cien por cien. Dejémoslo en cincuenta y cincuenta. No involucremos a más personas, ¿sí?
Volviendo a la pregunta: ¿que harás? ¿Contárselo? No me seas idiota. Ni se te ocurra. Seguro que ya lo sabe. Ya te sientes bastante mal como para añadir un extra de estupidez. Aguanta. ¿Que no puedes? Te creía más fuerte, querida. Catorce años, recuerda. O más bien trece.
Pues intenta olvidar. ¿Tampoco puedes? ¿Y si te golpearas la cabeza contra algo duro? Amnesia. Le olvidarías. Para siempre. Aunque no quieras. Es tu elección, no la mía. Yo soy sólo un observador, un comentarista.
Tú verás lo que haces. Yo más no puedo hacer. Siempre estuve manteniéndola a raya. La tristeza y yo nunca fuimos amigos. Demasiada oscura para mi gusto. Y lo hice por ti. Traté de lidiar con ella, de hacer un pacto. Pero yo también me he cansado de no llegar a un acuerdo. De que nos asalte en el momento menos esperado.
¿Y ahora me pides un consejo más? Siempre te gustó el invierno. Sé tan fría como él.
Ya lo he dicho. Tú eliges.

Olvidar. Aguantar. Derrumbarte.
Mentir.

- Para mí el amor es una reacción química que dura dos meses.

domingo, 9 de octubre de 2011

Blind Fast Love


El día en que la abuela Margheritte comenzó a contarme aquella historia era un día cualquiera. Un día en que no hacía ni frío ni calor, en el que el tiempo se había dividido en la rutina de siempre, incluyendo el acostumbrado grito matinal de Margheritte para liberar las tensiones acumuladas tras el sueño intranquilo que llevaba asentado en sus noches desde hacía más de treinta años.

Cuando la primera palabra que hacía referencia a la historia que surgiría más tarde de sus cuerdas vocales rasgó el aire, yo estaba dando el primer sorbo a mi acostumbrado café recién hecho.

- ¿Te gustan las historias Anette?

- Claro que sí abuela – le respondí un tanto extrañada.

Si no recordaba mal, las conversaciones a esas horas de la mañana se limitaban, desde hacía cinco años, a hablar sobre las plantas que se negaban a crecer en el árido huerto trasero.

- ¿Incluso las historias que acaban mal?

- ¿Mal? ¿Te refieres a si el lobo se hubiera comido a Caperucita y el leñador hubiera muerto de un paro cardíaco?
- No, cariño, no – respondió dejando entrever una línea de dientes blancos perfectos -. Me refiero a la vida real, a historias que han pasado de verdad. A personas que han respirado el mismo aire y pisado el mismo suelo que tú.

- Pues... me supongo que sí, abuela. Sabes que me gustan los dramas – me reí, pero en seguida me di cuenta de que aquello llevaba la palabra seriedad impresa en letras grandes.

- Anette, hace demasiados años que llevo sobre mi espalda esta historia, y está empezando a pesar demasiado. Tu madre nunca quiso escucharme, me decía que ya habría tiempo de sobra en un futuro. Y al final fue tiempo lo que le faltó – el que nombrase a mi madre en aquel momento fue más doloroso que si alguien me hubiese arrancado las entrañas.

Esa era la razón por la que silenciosamente habíamos creado aquella rutina: una barrera que nos protegía del recuerdo de mis padres.

- Anette necesito que tú me des el tiempo que ella no me dio – fue en el momento en que clavé mi mirada en aquellos acuosos ojos grises cuando intuí que por ella no se refería precisamente a mi madre.

- ¿Es una historia tan bonita como cruel? - le pregunté mientras me retrepaba en mi silla y trataba de tragar el nudo que se había creado en mi garganta.

- Tan cruel y bella como la vida – una sonrisa cansada se dibujó en su cara, haciendo que su rostro jovial fuese sustituido por una máscara de cansancio y resignación -. Quiero que tengas en cuenta que todo lo que va a salir de mis labios en tan cierto y real como todo lo que tú has vivido. 

La abuela cerró los ojos durante unos segundos, mientras exhalaba un suspiro. Cuando los volvió a abrir, clavó sus pupilas en las mías, sólo que éstas parecían mirar más allá.

- Hace más de cincuenta años yo era una joven de veinte años que había decidido ver mundo, y pensó que la mejor forma de hacerlo era alistándose en el equipo médico del ejército. Al no tener estudios de enfermería, fui destinada a cuidar a los convalecientes. Mi tarea consistía en leer y entretener a los soldados que estaban en vías de recuperación.

>> Como toda joven soñadora pensaba que allí, en aquel centro médico perdido en un pueblo europeo cualquiera, iba a encontrar el amor, ya fuese en algún paciente extranjero o en alguno de los apuestos médicos que trabajarían allí. Pero qué decepción me llevé cuando, al llegar allí, todos los médicos jóvenes se habían convertido en malhumorados hombres de bata blanca y todos los apuestos soldados se habían transformado en simples cuerpos quemados y vendados que apenas podían susurrar una frase completa. Y así, con mis sueños reducidos a escombros gracias a las bombas que me había lanzado la realidad me dispuse, resignada, a realizar mi trabajo. Y así comenzó mi pequeño infierno; meses y meses en los que el único aire que respiraba estaba cargado de aquel aroma a carne chamuscada, lágrimas y morfina. En los que los únicos sonidos que rompían el silencio eran los gemidos de los heridos y mi propia voz que repetía una y otra vez los mismos párrafos de los mismos libros. Meses en los que sólo podía sentir el frío de la muerte y la incertidumbre del que la espera. Meses de soledad, de tristeza y de expectación, ya que cualquier exhalación de cualquier paciente podía ser la última.

>> Y un día fresco y oscuro de otoño, un día que parecía más gris que cualquier otro, apareció él. Lo trajeron en una silla de ruedas de madera, tan antigua, que parecía que iba a caer destrozada al suelo en cualquier momento. Y lo dejaron ahí, en medio de la estancia, con aquellos mechones oscuros ondulados cayendo, rebeldes y despeinados, sobre la gruesa venda que le cubría gran parte de la cara. Arrastré, una vez más, aquella incómoda silla de metal hasta donde estaba él, abrí aquel libro por la primera página por enésima vez y comencé a leer con voz monótona y pausada las palabras que se extendían ante mí. A los tres segundos oí un carraspeo que me hizo levantar la vista y clavarla en el vendaje que cubría su cara.

- ¿Vas a leerme un libro? - su voz sonaba grave, pero con un trasfondo burlón.

- Así es.
Era la primera vez que un paciente me dirigía la palabra para algo que no estuviese relacionado con el cambio de posición o la petición de un vaso de agua.

- Perdona, pero es que yo soy más de cómics – una sonrisa burlona se dibujó en su rostro mientras yo notaba como la sangre se agolpaba en mis mejillas.





 Para Aarón Barreiro Moreno

jueves, 6 de octubre de 2011

Buscarle el por qué a todo es una pérdida de tiempo,
el mundo es lo suficiente complejo como para que podamos comprenderlo todo.
Sólo déjalo ir. ¿No?

viernes, 30 de septiembre de 2011

Ojos castaños que observan.
Ojos castaños que otean desde el otro lado del patio interior.
Ojos que ella distingue. Perdón, que yo distingo. Porque yo soy ella; aquella chica que se esconde tras una cortina de claros rizos y gafas azules. Aquella que le observa desde la protección de aquellas que se han convertido en imprescindibles. De aquellas que ríen en su dirección.
Aquella que es testigo de la reprimenda dirigida a su corazón por parte de su cerebro.
Otro bicho palo.
Y yo sin tener aún las defensas contra él.
Mecachis.














Algún día tendré que hablarles 
de mis imprescindibles.
De mi pelirroja.
De mi artista.
De mi Jenn.
De mi Becca.
De mi minijaputa.
De mi minija-nah.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Borrador 187423

- Vamos a repetirlo - era la tercera vez que esa frase salía de los labios de Claudia.
Hacía frío y empezaba a no sentir los dedos de los pies. Llevábamos en aquel lugar del parque lo suficiente para saberme el número exacto de piedras que había. Pero, sobretodo, para saber el número de motitas marrones que se dispersaban por sus ojos verdes. O para saber cuántos pares de pecas se extendían por su cara. Como para sentirme estúpida cada vez que alguien me pillaba mirándole. Como para grabar en mi cabeza el sonido de su risa. Como para que aquella sonrisa suya hiciera que las mariposas de mi estómago levantaran el vuelo una vez por segundo.
El tiempo suficiente como para que mi imaginación, tan rápida como siempre, compusiese mil y una escenas juntos. Como, para que con la misma rapidez, la realidad me hiciera volver, haciendo que me estrellara contra el suelo, haciéndome daño.
Tan rápido que él ni siquiera se daba cuenta.


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Inocente ignorancia.

jueves, 8 de septiembre de 2011

No te fíes ni de la levadura.

Hornear me hace reflexionar mucho. Muchísimo. Mis últimos pastelitos no se han hecho bien, todo porque cambié de levadura, una que me habían recomendado como infalible. Mentira. Como la vida misma, ¿no?


Y esto es así de sencillo; la vida es un pastelito, el que vas montando a lo largo de tu vida. Digamos que los ingredientes de la masa son tus principios, tus ideales, tus sueños y temores. Si no los eliges bien, al final siempre acabará con un sabor raro. Lo siguiente sería hacer los adornos, que serían tus experiencias. Tendrían que ser especiales, significativas, cada una de ellas. Si no quedaría un poco raro. 


Pero, es en la masa donde pones la levadura, y la levadura ¿qué es? La gente en la que confías, y de nuevo, elige bien, o al final no acabará levantándose. 


- Irenne

lunes, 22 de agosto de 2011

Message in a bottle

"Dear C,


I'm sorry I haven't talked to you in so long.
I feel I've been lost...
...no bearing, no compass.
I kept crashing into things, a little crazy, I guess.
I've been lost before.
You were my true North.
I could always steer for home when you were my home.
Forgive me for being so angry when you left.
I still think some mistake's been made...
...and I'm waiting for God to take it back.
But I'm doing better now.
The work helps me.
Most of all, you help me.
You came into my dream last night with that smile...
...that always held me like a lover...
...rocked me like a child.
All I remember from the dream...
...is a feeling of peace.
I woke up with that feeling...
...and tried to keep it alive as long as I could.
I'm writing to tell you that I'm on a journey toward that peace.
And to tell you I'm sorry about so many things.
I'm sorry I didn't take better care of you...
...so you never spent a minute being cold or scared or sick.
I'm sorry I didn't try harder to find the words...
...to tell you what I was feeling.
I'm sorry I never fixed the screen door.
I've fixed it now.
I'm sorry I ever fought with you.
I'm sorry I didn't apologize more.
I was too proud.
I'm sorry I didn't bring you more compliments...
...on everything you wore and every way you fixed your hair.
I'm sorry I didn't hold on to you with so much strength...
...that even God couldn't pull you away.


All my love, G."


Siento que me falta algo...

sábado, 13 de agosto de 2011

- Yo nunca me he enamorado, y si lo he hecho ha sido de tontería.
+ ¿Y ahora?
- Ahora mismo pues no.
+ Enamorate de mí.
- No sé si podría.
+ Claro que sí.
- ¿Qué tienes tú que no tengan los demás?
+ Que soy yo.
- ¿Y tú crees que eso es suficiente?
+ ¿Tú crees que no?


lunes, 1 de agosto de 2011

Película basada en la vida real.

Verlo en todas partes (incluyendo su mente) a todas horas le estaba volviendo completamente loca. Cada mirada con la que se cruzaba parecía ser la suya, cada chico que aparecía en alguna esquina tenía su pelo, y alguno que otro tenía casi tantas pecas como él. Pero lo que nunca pudo encontrar fue su sonrisa, o incluso el silencioso sonido de su risa. Por eso le sorprendió tanto encontrarse con esa sonrisa frente a frente aquella noche. Se había acercado a cerrar la ventana, cuando sus ojos verdes la habían asaltado. Se había encaramado al árbol que justo llegaba a su habitación, y su boca componía esa mueca que tanto le gustaba. Se quedó muy quieta, notando como su corazón se esforzaba en mandarle una cantidad extra de sangre a sus mejillas. Sonrió, sabiendo que su sonrisa no llegaba a ser ni una copia barata de la suya.
- Pensé que esto sólo pasaba en las películas.
- Ya era hora de que alguien lo llevara a cabo en la vida real, ¿no crees? - se apoyó en el marco de la ventana y entró en la habitación sin hacer ruido.

domingo, 24 de julio de 2011

Dear Amy, you'll be in our hearts.







"We only say goodbye with words
I died a undred times
You go back to her
And I go back to, I go back to us."
Amy Winehouse - Back to Black

Always in our minds,
always in our hearts,
Love you forever.

martes, 19 de julio de 2011

Desvaríos de un verano frío

Se ha comprado unas Converse nuevas.
Viaje nuevo, zapatos nuevos, piensa. Pero en realidad lo que desea pensar es viaje nuevo, vida nueva. Viajar suele ser la respuesta para escapar de todo. En los viajes uno tiene la posibilidad de inventar un yo alternativo, uno diferente cada vez, como un actor que cambia de personaje a su antojo. Pero esta vez es diferente. Esta vez no puede desprenderse de su yo de todos los días. No porque vaya ella. No, ella le seguiría el juego, al fin y al cabo, para eso están las amigas. Le preocupa él. Él es la razón por la que huía, deseando olvidarle, aunque fuera sólo por unas semanas, unos días. Siempre era lo mismo: tratar de sacarlo de su mente a empujones, zarandearle, gritarle, suplicarle... aunque su recuerdo siempre se resistiera y le asaltase cuando menos lo esperaba. Y siente que con él allí donde ella esté no puede interpretar ningún personaje.
Sólo espera que esas Converse nuevas, esas Converse sin memoria, no la lleven hasta dónde esté él, sino hacia el lado contrario. Diga lo que diga su estúpido corazón.



Creo que haré caso a mi madre y tiraré las viejas Converse.
Al menos así no me llevarán más hasta ti.

Más de lo mismo.

No eres quién creo ser.

lunes, 4 de julio de 2011





Where have I been all this time?
You have forgotten me, you have.

domingo, 3 de julio de 2011

Esta no es la típica historia de Caperucita Roja y el lobo. No. En esta historia, Caperucita se enamora del lobo y el leñador de Caperucita. Y es la abuela la que trata de acabar con Caperucita Roja haciéndole comer una manzana envenenada.



viernes, 24 de junio de 2011




the way you do the things you do

makes me fall in love with you.

Hello,
mr. Sun.

martes, 21 de junio de 2011

En algún lugar de la Tierra

Y sintió frío, como si una mano de hielo masajeara cada órgano de su cuerpo, haciendo que los escalofríos lo sacudieran. Era un frío cruel, despiadado, seco. Era un frío que no daba tregua, que cada vez se hacía más y más intenso. Pero lo peor de todo, lo que más miedo daba de ese frío, era que no se podía ahuyentar con abrigos o calefacciones. Era él y sólo él el que podía acabar con aquella dictadura del hielo en su cuerpo. Pero él se había ido, se había dejado seducir por ella. Había sucumbido a sus encantos. Era ella la que le había manipulado, llevándoselo de su lado para siempre. 
Y es que la dama fría siempre se sale con la suya.







Para Adrián Álvarez, por asustarme tanto.

viernes, 10 de junio de 2011

II

Y no puede evitar mirar sus labios, húmedos por esa mezcla de ginebra y tónica. Cómo le gustaría besarlos, saborearlos de nuevo. Sus mejillas cambian de color, se visten de rojo, haciendo juego con su suéter. Él la mira. Le sonríe. Y ya no tiene veintiún años. Ahora es una adolescente. Un niño.
El niño de sus ojos.

lunes, 30 de mayo de 2011


Había un ambiente de fiesta, como no, un sábado por la noche, discotecas, bares, restaurantes, todo está activo, y más en Nueva York. Seis amigas entraban en una discoteca. Estaba situada en un callejón, que en comparación con las luces de neón de los locales, era oscuro y tenebroso. Unas escaleras daban a la entrada principal con unos seguritas típicos de fiesta privada que esperaban en la puerta.
- Invitaciones, por favor - parecían operadoras de Telefónica, con ese tono de robot contratada para decir lo mismo toda la noche.
Una vez dentro, todo era distinto. Música a todo volumen, gente bailando, alcohol, sexo, famosos. Era una fiesta privada, organizada después de un concierto de McFly.
Las seis estaban en la barra, cuando cinco apuestos muchachos se acercaban para conceder uno, dos bailes y tal vez algo más, a cinco de las seis chicas. Una de ellas, una jovencita tímida, ojos verdes y de tez blanca se quedó en la barra esperando a que alguien se acercara. Esperó minutos y minutos con una sonrisa de oreja a oreja, y con una cierta desesperación, como si esperara a alguien.Cuando ya se rindió, divisó a un chico alto, rubio y muy apuesto. Se quedó mirándolo embobada, hasta que se dio cuenta de que él empezaba a mirarla. Poco a poco el apuesto empezó a avanzar hacia ella. Ella deseaba con toda su alma que sus rizos perfectos, que se había hecho para la celebración, hubiesen durado. Mientras se acercaba pudo observar cada detalle; tenía una preciosa cara, con unos preciosos labios, ojos verdes azulados que derretían con una sola mirada, su pelo rubio y su fleco a un lado tenían el mismo trabajo que su mirada. Sin darse cuenta, él ya estaba delante de ella, allí plantado. La muchacha repentinamente bajó la mirada, pero él le cogió la barbilla dulcemente hasta que sus miradas se encontraron. Él pasó sus dedos de guitarrista por sus labios, el contorno de su cara... hasta el punto que hizo que la chica volviese a bajar la cabeza, y volvió a levantársela con más dulzura aún, y esta vez se fueron acercando más y más hasta que sus labios se encontraron y ella pudo saborearlo como nunca lo hubiese hecho. Eran dulces y carnosos, los labios propios de un ángel. Ella no pudo evitarlo, y puso sus manos en su cabello, ahora sedoso y resplandeciente. Él hizo lo mismo y fue metiendo cada dedo en cada rizo.
Parecía que eran los únicos que había en el habitáculo, un lugar mágico.
Se separaron lentamente, aunque ninguno lo deseara, pero necesitaban observarse para poder seguir, porque los besos eran tan intensos, que se olvidaban de todo.
abandonaron el local, todavía abrazándose y empezaron a besarse en el callejón. La fuerza e intensidad de sus besos fue tanta, que pareció que consiguieron encender las luces del callejón.
- Tú... - susurró ella.

sábado, 28 de mayo de 2011

I

Ella le besa. Un sabor amargo mezclado con un gesto muy dulce. Él sabe a gin-tonic, a fiesta, a juventud. Para él, sus labios saben dulces, cremosos, a ese brillo de labios que le han obligado a ponerse.
Sus respiraciones parecen una: aspiran y expiran a la vez, acelerando y acompasando el aire que entra en sus pulmones, sin ritmo fijo.
Se respiran mutuamente.

sábado, 21 de mayo de 2011

Retal de retal

Ella se acerca, despacio, tímida, como siempre la había recordado. Él le da un beso en la mejilla. Uno de esos besos dulces, que esconden algo más detrás. Esos que duran tres segundos más de lo que dura un beso normal. Esos que te ponen la piel de gallina y despiertan todas las mariposas y gusanitos que hay en tu estómago. Esos besos que hacen que una corriente eléctrica recorra todo tu cuerpo: desde el pelo hasta los deditos de los pies.


[Y deja que tu imaginación cree la imagen]





Y quizás, si gusta, se sabrá el principio y final de la historia.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Laura no tiene los ojos grandes y azules como Joanna. Laura no se pierde de vista como lo hace Kate. Tampoco cubre la habitación con su ropa interior como hace Lindsay, como tampoco tiene el desparpajo y la voz grave de Lola. Laura tiene un sólo color de pelo, no cinco y no, no le gusta el broccoli. No vive en una habitación en una tercera planta y no le importa lo que piensen los demás de ella. Podría escribir cientos y miles de líneas sobre su sonrisa, esa que hace que el mundo no sea un lugar vacío, en el que sentirse sola, y aquella que provocaría el fin del mundo en el mismo momento en el que desapareciese. Me encantaría huir con ella para siempre, porque home is where the heart is, y el mío está donde está ella. Porque ella fue la que me hipnotizó con sus ojos castaños cristalinos. Porque es como él, pero 2314769345298345 millones de veces mejor, porque es de verdad. Porque está aquí. Porque es esa chica , la que se ha convertido en mi hermana pequeña. A la que quiero abrazar las 24 horas del día. Porque hay muchas cosas que aún quedan por decir, muchos momentos por vivir juntas, muchas cosas por descubrir. Porque, cariño, eres diferente, única. Porque sabe que la vida no es siempre fácil, pero que yo estaré ahí para siempre: para ayudarla a levantarse, a seguir adelante, sea invierno o sea verano. Y sé que mis dedicatorias siempre van sobre porqués, pero es que hay tantas cosas que decir, tan pocas palabras que usar...


Porque creo que con un te quiero digo todo y nada a la vez.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Her birthday

Hay veces que las personas llegan tarde. Hay gente que llega en el momento equivocado al lugar equivocado. Hay veces que eso no importa nada, como cuando un suspiro se pierde en un vendaval. Y hay veces que esa desafortunada aparición a destiempo crea una catástrofe propia de un maremoto. Pero ella no. Ella llegó en el momento justo, al lugar indicado. A una isla del Atlántico, un 11 de mayo. Y años más tarde llegó a la vida apropiada, para formar parte de ella, de momentos inolvidables.
Sus ojos verdes, esos que te miran casi con un atisbo de asombro con cada paso nuevo que da. Esos que te miran divertidos y te alegran el día. Esos que odias ver llenos de lágrimas y tristes porque, ¿quién no odia ver llorar a la niña de los ojos verdes?

Ire: gracias por ser tan puntual. Gracias por llenar mi vida de risas. Gracias por aparecer en este mundo hace 15 años. Gracias por confiar en mí. Gracias por emocionarme (y emocionarnos) con tu historias. Gracias por Jarri, Helen y el pequeño Mike. Gracias por crear historias que podré contar a mis hijos. Gracias por esas redes atrapa paridas volantes. Gracias por esos conciertos de McFly a las dos de la mañana. Gracias por los gofres, por tu hermano Harry y por tus libros. Gracias por bailar de esa manera. Gracias por estos 734621836425691275631749651740253521746 millones de segundos juntas. Gracias por cada mirada, sonrisa y palabra. Gracias por las temporadas de F.R.I.E.N.D.S. Gracias por acogerme en tu casa. Gracias por ese póster. Thanks for improve your English with me. Gracias por este blog. Gracias por acordarte de mis cumpleaños. Gracias por esas fotos estilo Parkinson. Gracias por preocuparte por mi rodilla. Gracias por mandarme sms desde París. Gracias por echarme de menos cuando estaba en Inglaterra. Gracias por escucharme. Gracias por pelearte conmigo. Gracias por perdonarme. Gracias por no ser típica. Gracias por tu sarcasmo. Gracias por todas tus virtudes. Gracias por tener algún defecto. Gracias por no ser perfecta (que lo perfecto aburre). Gracias por ser mi sinsaja. Gracias por ser mi inspiración. Gracias por llegar con la lluvia.

Gracias por ser tú.



miércoles, 4 de mayo de 2011

- ¿Sabes esa sensación que te da algunas veces cuando te levantas una mañana y te das cuenta de que has crecido?
+ Sí - ella no despega la vista del libro que lee sobre sus piernas cruzadas.
- Pues... - se queda en silencio.
Ella levanta la vista, interesada.
+ ¿Te has dado cuenta de que eres más alto? - tuerce una sonrisa burlona.
- No, me he dado cuenta de que me he enamorado de ti.

sábado, 16 de abril de 2011



“¿Crees en las almas gemelas? ¿En que hay alguien que sea tu otra mitad?”

domingo, 10 de abril de 2011

There's no combinations of words i can put on the back of postcard
No song that I could sing, but I can try for your heart
Our dreams, and they are made out of real things
Like a, shoebox of photographs With sepiatone loving
Love is the answer,
At least for most of the questions in my heart
Like why are we here? And where do we go?
And how come it's so hard?
It's not always easy and
Sometimes life can be deceiving I'll tell you one thing, it's always better when we're together

Just you and me.

jueves, 7 de abril de 2011

Y ser un personaje de pAris

Hay veces (útimamente demasiadas) en las que me gustaría ser Rumanía. Ser fría. Precisa. Calculadora. Segura. Incorregible. Perfecta. Disciplinada. Que no me afecten los demás con sus idas y venidas. No dudar. Saber lo que quiero en cada momento. Tener todo bajo mi control. Ser la dueña de mi destino. No dejar que nadie se acerque lo suficiente a mí como para hacerme daño. Ser breve en la vida de las personas. Dejar un recuerdo, escalofriante pero imperecedero. Tener un punto débil, sí. Porque no hay nadie lo suficientemente rumaníaco. Pero no ser vulnerable por ello. Ver la vida de color de negro, porque a veces así es como aprendes a ver la realidad. Ser casi invencible. No temer a la muerte. Coquetear con ella. Dormir con ella, ser su amante. Pero huir de su lecho por las mañanas antes de que las sábanas logren atrapar mi calor, arrebatármelo, y con él la vida. Porque es Rumanía la que decide cuándo dejar de corregir errores, de dejar recuerdos.
De vivir.







*Rumanía no pertenece a mi imaginación, sino a  la de Srta. While. Gracias por acogerme en pAris.

miércoles, 6 de abril de 2011

Promesas

"Lloré por ti. Juraste que secarías mis lágrimas, lloré por ti y no estabas ahí."






Lo peor es cuando no lo había prometido y tú creías que estaría ahí.














Aún quedan 47 días para que alguien me regale una máquina del tiempo.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Clasificación por cuadrantes

- Chicos, vamos a hacer una actividad bastante interesante para la clase de tutoría de hoy. Tendrán que dibujar una especie de diana con tres cuadrados, cada uno dentro de los otros. Bien. En el primer cuadrante pondremos familiar, en el segundo social y en el tercero escolar. El último lo dejaremos en blanco. Escribiremos las personas que más nos importan en el apartado que está más cerca del centro del eje de cada cuadrante, y así iremos escribiendo nombres en cada cuadrante mientras la importancia disminuye. Venga, empecemos.

Y empezamos mal. Intento dibujar primero a mano alzada, pero las líneas acaban formando una especie de círculo y no el cuadrado que necesitamos. Trato de volver a hacerlo, logrando un mejor resultado. No sé por qué me estoy poniendo tan nerviosa. Es simplemente una actividad que ni siquiera cuenta para nota. Termino la figura. Se la ve tan débil, a lápiz... así que repaso con bolígrafo negro, separando bien un cuadrado de otro. Es sólo un cuadrado. Cuatro líneas casi rectas. Estúpida. 

Ella. A ella no sé donde ponerla... ¿estará ahí para apoyarme si alguna vez me pasara algo? Si sigue hasta entonces me parece que no. ¿Y si cambia? Ya lo ha hecho, y sólo se ha alejado. ¿Tanto nos hemos distanciado? No, no es verdad. Es ella la que lo ha hecho. ¿Y él? ¿Dónde queda él? Hace semanas, meses que no nos hablamos. Meses que parecen años. ¿Tanto ha cambiado? Hace nada seguía siendo él. Ese chico que fue mi mejor amigo. ¿Fue un sueño? Me da que sí. ¿Qué te pasó? Pasar pasó que pasaste de mí. Cambiaste. Demasiado. Y esos cambios no son buenos. Y yo odio los cambios. ¿Qué fue de ti?
Y me quedé mirando el cuadrado. Y sí. A los dos los puse en el segundo. Tristeza. Rabia. Vergüenza. Decepción. Tensión. Dolor.

No quiero volver a hacer una actividad de estas.
No quiero volver a pensar en la gente que está alejándose. 
No quiero volver a calificarlos por cuadrantes.
No quiero volver a pensar.


Quedan 48 días para que alguien me regale una máquina del tiempo

jueves, 17 de marzo de 2011

Un pequeño hasta luego para un gran frutal.

Todos los buenos se van.
Primero ella, seguido de aquella otra, años más tarde aquel pequeño arbolito con sus ramas a punto de salir, y ahora... ahora él, el mejor árbol de todos. 
Sólo duró un año, pero en ese año creció y creció. Estresándose, riéndose, bailando.
Nunca tiró la toalla, miles de ideas cruzaban su mente en una milésima de segundo. Nunca nos dijo que no podríamos hacer algo, nunca perdió la fe en el gran grupo que somos.
En nuestras vidas tenemos tatuadas su forma de hablar, su acento raro, su forma de nombrar a la gente, su forma de reírse. La distinta manera de saludar que tiene cada día.
Nunca supimos lo que sentía hacia nosotras. Hasta hoy, cuando nos dijo lo que ocurría y vimos cómo se le llenaban los ojos de lágrimas, cuando vino hacia nosotras a darnos un abrazo, cuando nos dijo que nos echaríamos de menos. 
No fue esa la única sorpresa que tuvimos algunas, nos dimos cuenta de lo que significaba para nosotras, no es otro que viene y va, es ÉL, que se va y quién sabe si volverá.

Es solo un pequeño hasta luego para un frutal. Un manzano. Pero de las manzanas verdes. Y lo es porque desprende esperanza.

lunes, 14 de marzo de 2011

Antisocial

¿Quién no?

jueves, 10 de marzo de 2011

De las mejores amigas, todo se pega

- Repítelo - a Violeta se le ha quedado cara de pasmo.
+ ¿Qué? Tía, pero si ya lo oíste.
- Repítelo, repítelo - pone voz de niña pequeña, mientras Claudia nos mira sonriendo.
+ Vale. No quiero nada serio, no quiero un novio.
- Repítelo.
+ ¡No quiero nada serio! - y me empiezo a reír.
- Es que no me lo creo.
+ ¿El qué?
- La más romántica. La que quería un novio ideal. Y ahora me dices esto.
+ Ya, creo que se me pegó todo de ti.


Claudia y Violeta
Cisne Negro
10.45PM


PD: Echo de menos a  Andrea

jueves, 24 de febrero de 2011

No quiero héroes.

Una niña de apenas diez años se acurruca sobre el regazo de su padre. Ambos están sentados en las escaleritas de un porche de madera, ahora de color gris por el paso del tiempo. Ambos miran hacia el bosque que se extiende ante ellos. Parece ser también de color gris. Y la hierba. Y el viento que la mece. Incluso el sol que se oculta tras las copas de los árboles.


- Papá, ¿por qué el abuelo tuvo que irse al cielo tan pronto? - señala las nubes, esas nubes grises que amenazan tormenta - ¿Es que no quería conocerme? - mira a su padre ojos abiertos de par en par, en una mueca de miedo.


+ No, cariño. Él era un héroe, y los héroes suelen sacrificarse por el bien común.


Ella se queda un momento que parece eterno en silencio. Entonces, muy seria, clava en los ojos de su padre los suyos, tan azules y brillantes, que parecen ser el único color que existe en el mundo en ese momento.


- Yo no quiero que tú seas un héroe.