About Me

martes, 24 de enero de 2012

Desvaríos de un genio

-El artista aquí es Aarón Barreiro Moreno, escritor, compositor, músico y miles de atribuciones más que no voy a poner que me echan de aquí. 

+¿Hay algún psicólogo en esta sala? ¿Sí? Por favor, es un caso muy urgente...

-¿Hay algún médico? CREO QUE DELIRA. Recétele una buena dosis de realidad, doctor, que está ciego.

+Señorita, ya he llegado. Estoy aquí para lo que disponga. Déjeme que inspeccione... Creo que ya basta. Aquí la única loca es usted señora, queda usted detenida por delirar públicamente para poder crear relatos tan deliciosos y perjudiciales para nuestra sensibilidad. NOS DESNUDA CON SUS PALABRAS; ¡A POR ELLA!

-¡ESTO ES UNA CONSPIRACIÓN CONTRA MI PERSONA! Apenas logro que mis sintagmas posean un sentido emocionante, me queda demasiado camino por recorrer, miles de empresas que emprender. Señoría, me declaro inocente, el culpable es él, ese gran genio de la música que se hace llamar Aarón Barreiro Moreno el que es culpable de hacer que mis oídos se estremezcan de placer cada vez que hace vibrar el aire con deliciosas notas musicales. ¡Y no solamente a mí! Tengo testigos de dicho suceso maravilloso: Andrea Acosta Sánchez, y vos mismo, señoría, si prestárais atención unos minutos, unos segundos, lo entenderíais. Dejad que tan sólo una nota se cuele en vuestro sistema neurológico, que una frase haga mella en su cerebro. Sólo eso. Y sabrá cuán equivocado estaba el demandante por afirmar tales disparates. Ese demandante que será mi modelo a seguir.
Únicamente soy culpable de admirarle. 
Eso, sin duda.
Fin del alegato de defensa.

domingo, 22 de enero de 2012

Tic, tac, time is running. Say it before it's too late.

- Hasta siempre.

Silencio. 

Sólo se oía un sordo tic tac que venía de aquel reloj blanco de pared.
Unos golpes acompasados que provenían de mi pecho lo acompañaban, aunque a veces se fuesen de tiempo y se acelerasen con cada caricia, cada palabra.

La esperanza puede ser destructiva.

miércoles, 18 de enero de 2012

Just around the riverbend.

Necesito un sauce llorón como el de Pocahontas que me aconseje qué hacer en todo momento, que complete lo que quiero decir con la mirada y que no me atrevo a pronunciar. 

Necesito un viento que me empuje, para poder empezar a moverme. 

Reacciona.

lunes, 9 de enero de 2012

Cuaderno de notas

Una vez prometí que no dejaría de soñar mientras tuviera papel, un bolígrafo y voz. Porque las palabras se las lleva el viento. Se las lleva a lejanos parajes donde, con suerte, tal vez haya alguien para escucharlas. Y, con mucha más suerte, habrá quien las convierta en grafías.
Pero yo me he quedado sin tinta, los árboles que me rodeaban ya no existen, mis labios están paralizados y mis oídos, sin vida.
Ahora tan sólo me queda esperar.



Para ti, mi pequeña artista.