About Me

viernes, 23 de noviembre de 2012

¿Por qué llorar si el cielo sigue sobre mi cabeza y el suelo bajo mis pies?
¿Por qué llorar si el aire sigue corriendo y aún puede entrar en mis pulmones?
Llorar es una necesidad fisiológica, sí, pero por ello no hay que forzarla si no surge.
En definitiva, tú seguirás siendo tú, y yo seguiré siendo los dos.



Todo seguirá igual mientras el cielo y la tierra no se derrumben,
aunque ya empiezo a ver grietas.

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